lunes, 30 de mayo de 2011

La casa de Dios


Esta mañana tuve clase con un par de niños de Infantil.
Al llegar, siempre me reciben los de la clase de 3 años
contándome sus noticias y buscando reafirmación a sus
preguntas y respuestas:

-Tomo una pastilla para la cabeza - me dijo R.
- ¿No es cierto que los pajarillos comen hierbas?
Y más, pero es tan rápido que seguro olvido más de una.
L. me esperaba escondido detrás de un árbol. Luego de jugar a descubrirlo, y usar mi super secreto de darle las llaves para que abra la puerta de entrada, conseguí que nuestro pequeño grupo entrara a clase (es que el resto se queda jugando en el patio, por lo que necesito alguna táctica extra).
Ya en clase, L. me contó, muy seguro y serio:
- Fui a la casa de Dios.

Rápido pensé varias interpretaciones posibles, entonces agregó:
- Estaba Jesús pero no era de verdad.
¡Acertijo resuelto! Recordé que ayer habían hecho teatro en una de las iglesias evangélicas del pueblo, justo donde asiste su abuela. ¡Qué sería de mí sin las informaciones extras!